La época oscura del universo termina cuando aparece la luz de las primeras
estrellas
a los 200 millones de años después del Big Bang.
Dentro de las nubes que se forman por colapso
gravitacional
existen regiones con mayor concentración de masa.
El colapso de estas nubes de materia primordial se produce con la
ayuda de la gravedad proveniente de la materia oscura en el universo.
En estas
nubes superdensas la energía gravitacional se convierte en calor, sube la
temperatura y la presión
y comienza el proceso de
fusión nuclear haciendo que las primeras estrellas brillen.
La luz de las primeras estrellas alcanza a ionizar los átomos del medio interestelar.
Por esta razón a esta época se le llama de re-ionización. Vuelven a aparecer
electrones libres con los que se dispersa la radiación cósmica de fondo,
dejando una huella característica en este fondo de radiación.
Las primeras estrellas solo tienen hidrógeno y helio, pero en sus núcleos se forman
elementos químicos más pesados y cuando estas llegan al
término de su vida, algunas
se convierten en supernovas que explotan enriqueciendo el medio interestelar con
los nuevos elementos químicos que aparecerán en estrellas formadas posteriormente.